De la ambivalencia que me causan tus ojos y otras cosas que quiero de ti

Para ser honesto, aún no sé cómo llamar a eso que me causan esos pequeños momentos en los que nos quedamos mirando por un instante y luego nos sonreímos.

No, con tan solo mirarte no sé lo que piensas, pero si se me aclara y me gusta más la idea de “complicarme” la vida contigo.

Y lo pongo así entre comillas porque, cuando te veo, cuando me hablas, la tranquilidad cobra otra dimensión y otro significado.

Más también haces que se me encienda la vida de una manera que no sé explicar.
Como cuando sucede algo que a uno lo desborda y le hace abrir los ojos como platos.

No sé si sientas lo mismo que yo, pero cada nochecita antes de acostarme a dormir yo ruego que sí.

Que, en una y mil veces crucemos miradas estando tan cerquita, que no podamos evitar besarnos
Que no dejes de decirme nunca que no pare de mirarte como te miro.
Que siempre nos abracemos tan fuerte como si no fuera suficiente y nuestras almas quisieran fusionarse

Que me sigas derritiendo con tu sonrisa de niña chiquita
Pero también me sigas inspirando tanto al mostrarte tan dueña de ti misma
Que jamás te guardes nada y te abras de puertas y ventanas para dejarme conocer cada rincón de ti, así haya un desastre.

Entre estas letras y otras más que te he escrito, entre las de Melendi y las otras canciones que hacen que me acuerde de ti y que te quiero dedicar,
Entre eso y tantas cosas bonitas más que quiero que pasen y quiero hacer por ti, hay una única realidad:
Y la realidad es que de ti lo quiero todo.
Y quiero que tengas todo de mí.
Alex.


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